Cuento de terror el río de los cocodrilos

Marama había quedado al cuidado de su madrastra, quien era sumamente mala ya que pasaba todo el día golpeándola y negándole el alimento si es que la pequeña no cumplía con sus supuestas “obligaciones”.

De hecho, un día la mujer tomó un enorme y sucio mazo, de esos que se utilizaban para poder moler los granos de cereal de una manera más rápida.

– Quiero que vayas inmediatamente al “Río de los cocodrilos” y laves esta herramienta, pues de lo contrario no podré preparar a tiempo la comida. Dijo la mujer

La niña, quien había escuchado miles de cuentos de terror acerca de esa ubicación, sabía que aquel sitio no solamente estaba lleno de feroces lagartos, sino de anguilas eléctricas, serpientes e inclusive leones, quiénes iban frecuentemente allí a beber agua.

Pese al gigantesco miedo que tenía en su corazón, Marama cogió la herramienta, la metió en una bolsa y se internó en el bosque. No llevaba ni la mitad del camino recorrido, cuando se encontró con un león de larga melena color naranja, quien le dijo:

– ¿Adónde vas niñita?

– Mi destino no es otro que el Río de los cocodrilos. Fui enviada por mi madrastra para lavar este mazo que sirve para aplastar semillas. Si no cumplo con lo que pide, me castigará y de nuevo me dejará sin cenar. Tengo mucho miedo, pues sé que a ese lugar sólo acuden leones y gacelas a tomar agua. También sé que entre sus aguas nadan lagartos y víboras.

– Prosigue tu camino sin temor alguno Marama, niña huérfana de la aldea del hombre. Yo vigilaré y me aseguraré de que no seas molestada por animal alguno.

Ya un poco más tranquila, la niña continuó por la senda marcada hasta llegar al río. Sin embargo, al pararse en la orilla, un estruendo la obligó a retroceder. Se trataba de un cocodrilo gigante que con una voz y mirada amenazante le dijo:

– ¿Qué vienes a hacer aquí? ¿No sabes qué corres grave peligro?

– Por supuesto que lo sé. Estoy temblando de miedo, pero debo lavar este mazo, pues si no lo hago mi madrastra me azotará y me dejará sin comer.

El caimán entendió que la niña hablaba en serio y dejó que comenzara a lavar el utensilio que llevaba lo más rápido que pudo. Sin embargo, como era tanta su prisa, el mazo se le resbaló y cayó hasta el fondo del río.

Entonces Marama se echó en el suelo a llorar su desventura. Sin embargo, en pocos minutos apareció de nuevo el enorme lagarto con un mazo en la boca.

– Pequeña huérfana, te entrego este mazo que posee incrustaciones de oro y plata para que lo uses en lo que necesites. A tu regreso, coméntales a todos que eres amiga del Rey de los cocodrilos. Puedes venir a visitarme cuando quieras.

La niña se despidió con una gran sonrisa y al llegar a la aldea le contó a su madrastra lo que había sucedido. Ésta como era una persona que siempre había deseado obtener dinero y riquezas de una forma sencilla, planeó ir al río, a intercambiar otros más por uno incrustado de joyas.

Arribo a la orilla del río y velozmente fue emboscada por un par de cocodrilos quienes le comentaron:

– ¿Qué haces aquí?

– Me manda mi hija Marama a lavar este mazo.

Uno de los caimanes le contestó: Marama es huérfana, tú eres su madrastra y por embustera su majestad no te dejará salir con vida de aquí.

Pronto la mujer quien estaba aterrorizada, fue rodeada por leones y serpientes hasta que el rey salió del agua y dio la orden de que todos comenzaran a devorarla. Aquella fue una terrible escena, pues sólo quedaron unos girones de ropa y un mazo mordisqueado.

Cuento de terror el río de los cocodrilos

 

El fantasma del payaso

Luis Becerra, solía comprar cachivaches para su hogar, cuando paso por esa casa antigua, en donde regalaban una lona de circo antigua, no pudo dejar pasar dicha oportunidad, esa lona, serviría para realizar la casa de campaña que tanto querían sus hijos, sin pensarlo dos veces, se bajó de su vehículo y pregunto a la persona que estaba sacando cosas en la residencia, -Buen hombre, de casualidad venderán esa lona- Pregunto Luis Becerra a la persona que sin dar su cara a conocer, le dijo, “Llévesela bajo su propia responsabilidad”, Sin ponerse a pensar en dichas palabras, Luis, como pudo la subió a la caja de su camioneta, y se la llevo a su hogar.

Al llegar a su hogar, empezó a recortar dicha lona, algo difícil de hacer, parecía de un circo antiguo, esto con el fin de realizar la casa para acampar, dentro del patio enorme de la casa, al empezar a cortar, de repente escucho una risa burlona, a plena luz del día, que parecía salir de la misma lona, pensó que las palabras del que le regalo la lona, lo había sugestionado, y siguió con su tarea, los hijos de Luis, llegaron y se sumaron a ayudar en las tareas de realizar los cortes en la lona, con lo que terminaron ya entrada la noche.

La dejaron lista, para los acabados al día siguiente, se dispusieron a cenar y a descansar, desde la recamara de los niños, la casa se veía en todo su esplendor, ellos felices, por lo que sería la aventura de sus vidas, pero algo salió terriblemente mal, de la casa de acampar, recién hecha, salieron 2 payasos, con parte de su cuerpo y rostro calcinados, rumbo a la ventana de los hijos de Luis Becerra, arrastrándose, por las quemaduras que se notaba que aun salía humo de sus cuerpos.

Gritaron y llego Luis al cuarto de sus hijos, asustado, ya que sus hijos nunca tuvieron un evento igual, los vio pálidos y llorando, por el susto de ver a esos payasos salir de la carpa que habían remodelado a una casa de campar, al otro día, Luis, muy temprano, fue a ver la casa de campar, y noto las huellas de zapatos largos como los de los payasos, que salían del piso húmedo, rumbo a la ventana de sus hijos, sin pensarlo dos veces, se dispuso a quemar dicha carpa, al hacerlo, empezaron a escuchar lamentos, y el humo negro, tomo la forma de payasos.

Se fue a la casa, en donde le habían regalado la lona, para reclamar lo que le habían regalado, sin pensar que era parte de un cuento corto de terror, la persona desde dentro de la casa le contesto, – Le dije que se la regalaba, bajo su propia responsabilidad – y empezó a carcajear, y se asomó a la ventana, era un payaso con la cara toda quemada, había sido de los que habían escapado a un incendio del circo más tenebroso, en donde el espectáculo más grande era el de los payasos.

El mito de la cascada Velo de Novia

Este es otro de esos mitos provenientes de la época de la conquista, pues nos habla de las vicisitudes que tuvo que pasar una preciosa princesa indígena. En el siglo XVI, las tropas españolas comenzaban a tomar el control de muchas de las demarcaciones del centro de México.

En uno de esos lugares, un General encontró a una mujer de rasgos hermosísimos, a quien tomó prisionera sin vacilar un solo instante. Uno de los criados de la joven intentó detener el rapto, más no pudo competir con el acero templado del soldado ibérico.

Malherido y exhausto por la caminata, el indígena logró llegar hasta el asentamiento de la tribu en donde informó al Jefe lo acontecido. Imaginaron una estrategia para atacar el campamento del enemigo y así libertar a la muchacha.

Por insólito que parezca, las huestes españolas no atacaron y permitieron que la princesa fuera rescatada, sin derramar una sola gota de sangre. Obviamente, el General, quien estaba enamorado de ella, no quiso provocarle la pena de tener que matar a su padre en una batalla que ambos frentes, de alguna u otra forma tendrían perdida.

Transcurrieron varios días y de la boca de la joven no salía ni un suspiro. En una ocasión el jefe fue a verla a sus aposentos para preguntarle el porqué de su cambio de ánimo:

– ¿Qué te ocurre hija? Hace mucho tiempo que no conversas conmigo.

– Estoy muy triste papá, déjame volver con él por favor.

– Eso nunca, ellos son nuestros enemigos y por nada dejaré que se lleven de nuevo lo más preciado que tengo.

– Papá, es que él y yo nos íbamos a casar.

– ¿De qué me estás hablando? Tú eres muy joven y lo más importante, yo desapruebo esta unión. Y estoy seguro de que tu madre si aún estuviera con vida, me daría la razón.

El hombre salió enfurecido luego de hablar con su hija. Ésta a su vez no perdió tiempo y de un escondite sacó un paquete que el general le había entregado en secreto. Se trataba nada más y nada menos que de un vestido de novia, que a su vez tenía un grandísimo velo blanco.

Lo tomó y salió de allí huyendo, ya que sabía que si volvía al campamento español, sus ancestros no le perdonarían esta falta. Mientras que por otro lado, el quedarse en casa, suponía el tener en un futuro que contraer matrimonio con uno de los miembros de la tribu.

– Solamente me queda entregar mi alma a la naturaleza, pues así mi espíritu permanecerá libre y no deshonraré a los míos.

La muchacha se vistió con el atuendo nupcial y fue hasta lo más alto de una caída de agua. Se paró sobre una gran roca y se lanzó al vacío, mientras que sus ojos brotaban algunas lágrimas.

De esos restos mortales, nada se sabe. Unos dicen que su cuerpo fue desintegrado al chocar con las rocas del fondo. Sin embargo, hay quien cree que durante la caída se fusionó con el agua de aquel lugar, pues desde abajo se puede apreciar como la cascada modificó su forma y desde ese momento se dibuja un velo de novia idéntico al que llevaba esa tarde la princesa.

El mito de la cascada Velo de Novia

2 Leyendas cortas

La pañoleta y el viejo

Voy a compartirles 2 leyendas cortas que te sonaran muy aterradoras, si eres algo miedoso, puedes no seguir leyendo, ya estas advertido… Muajajajaja

Luisa era chica colegiala que le gustaba ayudar a las personas de mayor edad a cruzar la calle para que no se cayeran y sufrieran algún accidente, normalmente lo hacía al salir de clases y se sentía muy bien al llegar a casa.

Un día ella ve a un viejo un poco extraño porque tenía una túnica negra y tatuajes en las manos, pero de igual forma ella lo ayuda a cruzar la calle y el viejo muy agradecido le dice que como puede pagarle, a lo que ella le responde que con su gratitud es suficiente, pero él insiste en pagarle hasta que se le ocurre darle una pañoleta que tenía en el bolsillo y le dice que la conserve como muestra de gratitud, a ella le gusto bastante cuando la vio y no se pudo reusar.

Al llegar a casa luisa la guardo en el closet y se durmió, más tarde empezó a escuchar unos golpecitos que venían del armario, al inicio no le puso cuidado, pero se volvieron bastante insistentes y decidió asustada mirar que había allí, al abrirlo la pañoleta se empezó a mover y salto al cuello de ella, la empezó a estrangular hasta que luisa cayó al suelo y murió.

Al día siguiente sus padres la vieron tirada en el suelo con la pañoleta encima de la cara, cogieron la pañoleta y al mirarla vieron que tenía un bordado que decía “no se puede confiar en todos”.

Nunca se logró saber quién fue el causante del homicidio, pero en la ciudad se veían más muertes con la misma características, una pañoleta en la cara de la víctima.

La nota no lo es todo

Natalia era una chica universitaria con una familia conformada por sus padres, su hermana menor y ella, normalmente sacaba 5 en todas sus tareas y evaluaciones, pero un día no pudo llegar a presentar un examen por el trancón de sus ciudad y saca 0.

Ella muy triste habla con el profe para que le deje presentar el examen en otra ocasión ya que no fue culpa de ella, pero él se niega y ella se va muy triste a casa.

Resignada decide navegar en la red y jugar un poco de jueguitos, cuando le sale un anuncio que le llama la atención, el cual decía “podemos hacer retroceder el tiempo”, ella le da click y le salen unos datos para rellenar y al final dice a qué fecha quiere devolverlo, ella escribe que unas horas antes del examen y lo envía.

De repente siente que la cabeza le da vueltas y despierta en su cama, mira la fecha y se da cuenta que si había retrocedido en el tiempo, así que se alista y sale con una hora de anticipación a presentar el examen, lo presenta y saca 5, al volver feliz a la casa se da cuenta de que en las fotos familiares ya no se encontraba su hermana.

Ella un poco alarmada le pregunta a su madre que paso con las fotos dónde estaba mi hermana, y la madre le responde “¿estás bien? tú no tienes hermana, ya hemos discutido sobre eso antes”, Natalia llama a su padre y él responde de igual forma que su madre, así que decide llamar a una amiga y le pregunta que si sabe dónde está la hermana de ella pero recibe una respuesta muy parecida a la de sus padres.

Ella ingresa a su computadora y decide intentar mirar la página donde había podido devolver el tiempo, pero no la encontró, después de unos momentos apareció una ventana emergente que decía “todo tiene un precio”.

Al final ella fue internada unos meses en un manicomio, hasta que finalmente acepto que nunca tuvo una hermana.

Texto original | https://leyendadeterror.com/leyendas-cortas/