Leyendas mexicanas La niña del ángel

Una tumba que se encuentra en uno de los camposantos del estado de Veracruz es testigo inerte de una de aquellas bonitas leyendas mexicanas que son aptas para todo lector.

Se trata de una especie de mausoleo mandado hacer por la familia Dolores en 1908, cuando su hija desafortunadamente murió a los dos años de edad. Para homenajearla, los padres contrataron a un escultor para qué hiciera una tumba de mármol que al mismo tiempo retratara la inocencia de la pequeña.

Uno de los primeros requisitos es que fuera una escultura de tamaño natural de la niña. El artista hizo un trabajo sorprendente, imaginando a la pequeña recostada en una cama. La figura tiene un extenso detalle hasta en lo más mínimo. Es decir, se puede ver la forma de los cabellos, los pliegues de las sábanas y hasta la dulce mirada de la Infante.

Algo que se me había olvidado mencionar es que la figura de piedra está protegida por un ángel guardián de grandes alas. Volviendo a los ojos de la niña, la gente que ha pasado por la noche frente a la tumba dice que estos adquieren tonalidades extrañas.

Sin embargo, esto es algo que no les da temor, ya que según se cree es la luz de las estrellas la cual se refleja en las pupilas de la niña, creando la ilusión de que inclusive puede seguirte con la mirada.

Por otro lado, el ángel protege a la figura de las inclemencias del clima. Es decir, no importa si está lloviendo o hay demasiado sol. La niña permanece seca y fresca.

Ahora, pasando al aspecto mítico del asunto, no quiero dejar de mencionar que los encargados de ese panteón dicen que han descubierto al ángel vagando entre las tumbas. Unos piensan que tal vez se encuentre buscando a los padres de la criatura, solamente para decirles que ha cumplido con la tarea de cuidarla por más de un siglo o más sin que nada le suceda.

Otros creen que el ángel “hurta” Flores de otros féretros (sobre todo en las fechas de día de muertos, para qué su protegida siempre tenga al pie de su cama rosas en buen estado. Otras cosas que han aparecido en la tumba de la niña del ángel son muñecas y juguetes.

Con todo y que el monumento ya cumplió más de 105 años, las condiciones de la piedra continúan impolutas, o sea, no han sufrido el más mínimo deterioro. Como ya dijimos anteriormente, las flores que la acompañan en su descanso, jamás se encuentran marchitas.

Esto es sumamente extraño, tomando en cuenta de que los padres de la pequeña murieron hace muchos años y no se le conoce ningún familiar directo en la región. Por supuesto, los escépticos aseguran que es la misma gente del municipio, quien se encarga de mantener viva la tradición, mas yo pienso que en estos casos siempre interviene de alguna u otra forma un elemento divino.

Si tienes la oportunidad de viajar hasta Orizaba, no puedes dejar de preguntarle a uno de los pobladores sobre la niña del ángel. Quizás él te cuente otra leyenda que a su vez complemente la que acabas de leer en este instante.

Leyendas mexicanas La niña del ángel